Cumbres de Hollywood en Manhattan: de la doble cita de Brad Pitt a los rumores de un reencuentro con Aniston

La noche neoyorquina ha vuelto a ser testigo de esas alineaciones estelares que definen el ecosistema de las celebridades. Brad Pitt e Inés de Ramón, una pareja que ha hecho de la discreción su bandera, compartieron recientemente velada con Bradley Cooper y Gigi Hadid, quienes acaban de oficializar su romance. Este encuentro en la Gran Manzana, sin embargo, parece ser solo un capítulo más en la agitada vida social y mediática de Pitt, pues nuevas informaciones apuntan a un acercamiento, tanto personal como profesional, con su exmujer Jennifer Aniston.

Una velada gastronómica entre amigos

El escenario elegido para esta cumbre de actores fue COTE, un exclusivo steakhouse coreano con estrella Michelin situado en Manhattan. Lejos de buscar la exposición de antaño, el grupo intentó mantener un perfil bajo, aunque su presencia no tardó en captar la atención de los presentes. Según relata The Sun, la dinámica entre las dos parejas fluyó entre risas y gestos de complicidad, evitando locales ruidosos en favor de un ambiente que permitiera la conversación real.

La elección del lugar subraya el momento vital de los protagonistas: han dejado atrás las noches de fiesta desenfrenada para centrarse en una vida más serena. No es un secreto que Bradley Cooper y Brad Pitt comparten una amistad que va más allá de los rodajes; el director de Maestro ha sido un apoyo clave en la travesía de sobriedad de Pitt. Tras un año complicado por agendas laborales y situaciones familiares, esta cena ha servido para que ambos amigos encuentren por fin un hueco para reconectar.

En cuanto al estilo, Pitt sigue demostrando su capacidad camaleónica. Lució un buzzcut reciente y una camisa de seda lavanda que, combinada con unas gafas metálicas oversize, evocaba inevitablemente a su icónico Tyler Durden de El club de la lucha. A su lado, Inés de Ramón apostó por la sofisticación natural con un minivestido beige de hombros descubiertos, demostrando por qué se ha convertido en una figura elegante por derecho propio.

El factor Aniston y la madurez emocional

Mientras Pitt consolida su relación con la diseñadora de joyas —quien ha estado a su lado durante la tensa batalla legal por los viñedos franceses—, la prensa británica ha abierto una nueva vía de especulación. Un informe del Daily Mail, fechado este 4 de febrero de 2026, sugiere que la relación entre Brad Pitt y Jennifer Aniston ha evolucionado desde la cordialidad vista en los premios SAG de 2020 hacia una «gran amistad».

Lejos de los dramas sensacionalistas que rodearon su divorcio en 2005, cuando se hablaba del fin de la «pareja dorada de Hollywood», el escenario actual plantea una madurez sorprendente. Fuentes cercanas indican que es muy probable que se produzcan —si no han ocurrido ya a puerta cerrada— cenas conjuntas entre los exesposos y sus actuales parejas. Aniston ha sido vinculada recientemente con Jim Curtis, un conocido coach de bienestar, quien incluso se mostró tímido al ser preguntado por ella en televisión.

¿Un futuro compartido en la pantalla?

Esta détente no se limitaría solo a lo personal. El mismo círculo íntimo ha deslizado la posibilidad de que Aniston y Pitt vuelvan a trabajar juntos. Aunque la fuente matiza que «probablemente no como pareja romántica en la ficción», ambos estarían dispuestos a compartir tiempo en pantalla si el guion y los roles fueran los adecuados.

Sería un giro irónico y lucrativo para la industria: ver a la expareja colaborando profesionalmente mientras cada uno vive una etapa de estabilidad sentimental con terceros. Por ahora, Pitt parece haber encontrado el equilibrio entre sus amistades leales, como la de Cooper, y un futuro donde el pasado con Aniston ya no es un tabú, sino una posible alianza.